miércoles, 14 de abril de 2010

Gracias...

Aquel día pensé, un sinnúmero de situaciones, que abarcan una infinidad de sentimientos revolucionando en mi mente y mi corazón. Quede desolado, como una breve brisa que acaricia el mar, mirando como aquella silueta desaparecía en la niebla, mientras que mi ojos, cansados pero no rendidos de tanto mirarla le decían adiós, sin si quiera sentirlo, aquella sensación fue un poco mas fuerte que la primera vez que la vi.
La vi llegando, aquel día, que parecía uno como otro cualquiera, mientras las nubes apocaban la luz del sol, la brisa acariciaba nuestros rostros, y la inquietud nos emborrachaba el juicio, en se momento la vi, a esa hermosa mujer, llegando sin rumbo, sin sentido, con su mirada perdida pero en su rostro una sonrisa, que simultáneamente discriminaba a la ironía haciéndose un ser casi indescriptible, que rondaba las parcelas de la soledad mientras buscaba un garante que le demuestre cariño, a causa de tal belleza, que de impregnado por ese sentimiento al que muchos llaman amor, pero para mi se llamaba "ella". Vivimos una vida feliz, fuimos grandes amigos, en aquel entonces; comencé a quererla mas y mas con aquella persona, pero el tiempo impide muchas acciones que no son acordes a los sentimientos, se volvieron en contra, resultado: el adiós... era tan grande la frialdad que sentía por aquella persona, pero tan grande el amor, que en el momento de tratar de controlar ambas emociones, se revelaron en un éxtasis de acciones que era incapaz de detener, pero cuando recobre el sentido, la vi...marchar, aquella vez en día nublado como el día de hoy, en el que dijimos adiós...
Expulse a la persona que quería mas en este mundo, a aquella que logro sacarme un sonrisa cuando moría por dentro, aquella que sin querer, me hizo comprender el verdadero significado del amor, aunque sea en un lejano pasado...solo le digo gracias...muchas gracias, por que una rosa se enamorara de mi...

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